Amigo del alma y los negocios: vos, que como yo, sabemos qué es crear empresa en un país donde los impuestos no son los deseados, tanto por lo funcionales, como por lo recíprocos; que sabemos qué es cuando llegan las pérdidas, las devoluciones, los cobros, los clientes no deseados, los meses en los que las vacas se vuelven anoréxicas; que sabemos qué es trabajar por hacerse a un personal que entienda nuestros sueños; que sabemos sostenernos pese a la competencia desleal, a los bajos precios, al mercado, a las regulaciones, a la pérdida de productividad, de clientes, de cuota en el mercado, que nos sostenemos pese a que él último “analista económico" dice que subiendo impuestos se reactiva la economía; y que bueno, nos sostenernos pese a todas nuestras cuitas.

Últimamente nuestros deseos, de no solo mantenernos a flote, sino de mejorar y cambiar nos han pillado juntos en eventos de innovación, conferencias, workshops, diplomados, maestrías, talleres de cambio empresarial, hackatons, bootcamps, coaching, mentorías y retiros en los que abrazamos árboles y desconocidos. Y que vemos nuestras caras afligidas sentados con consultores muy titulados y un informe de muchas hojas en la mesa; con datos que ya sabíamos y un informe de las acciones a ejecutar, pero que igual vemos lejos de implementar. ¡Como es de fácil decir “Cambie”! Y que él o la gurú con su giro de vara mágica hagan que todo funcione de la noche a la mañana. Pendej@s!. El gurú y nosotros!

Sin importar cuanto hemos crecido,  para muchos de nosotros hacer cambios drásticos en la operación  es casi inviable, insostenible, imposible, in(lo que sea); ya sea por miedo, o por sostener nuestra posición en el mercado, o porque nos dijeron el destino, pero no el camino, y si dijeron el camino, creemos que será más duro que nuestro actual modo de sostenernos, o simplemente por el mero ego corporativo, pero el lastre que la frase de película nos dio a los de nuestra generación "Retroceder nunca rendirse jamás" y sus 7 versiones aún lo arrastramos, y algunos de nuestros amigotes lo exhiben sin pena: "hacemos lo mismo desde hace años y seguimos luchándola".

Les damos un aplauso a los Valientes que si han hecho cambios sin agüero, con cojones encogidos pero lo han logrado, algunos han saboreado las mieles de la victoria en océanos azules y tiempos de paz, otros siguen en la batalla por la mejora, y hay quienes la derrota se ha vuelto una oportunidad para re significarse de nuevo.

Está carta está dirigida a quienes se están preparando, y entienden la necesidad del cambio; pero no por eso lo disfrutan, y que aceptan valientes las grandes hipodérmicas dosis de cambiocilina, con sus ingredientes de innovación, disrupción, las metodologías ágiles y la fuerza de la resiliencia, pero, dosificados con tabletas de NoMeJodabedol y ampolletas de EsAMiRitmo. Gente que no tiene ese afán narcoléctico de la StartUp y el experto que no ha vivido sus batallas le sabe a feito.

Hoy desde las barricadas de la resistencia te invito a la Revolución de los Mínimos Extraordinarios, dirigida a quienes buscan el cambio con pequeños impactos, pero soñando grandes resultados; despiertos en el hecho en que la suma de pequeñas modificaciones en un sistema dan como resultado grandes reacciones en cadena.

Gente que no está interesada en comprar casa nueva, ni hacer otro piso para darle más espacio, ni romper las paredes, buscan caminos alternativos (como haciendo que la casa huela a limón todo el tiempo, pintando una pared, llenando los techos de espejos, poniendo estrellas en los techos, haciendo intra trasteos cada 6 meses, intercambiando cuartos, poniendo un rodadero inflable para salir por el 2do piso, poniendo libros cortos en todas las esquinas, quitando la tv por unas semanas, etc. ), 

Los Mínimos Extraordinarios son la aplicación continua de pequeños cambios y soluciones a pequeños retos, y corresponde a un grupo de tareas sencillas que facilitan identificar lo que es el menor segmento de una serie de grandes problemas, convertirlo en un reto y darle respuesta con aplicaciones que sean de rápida ejecución, desempeño, adaptación, flexibilidad y medición, y para gusto mío, que sean fuera de lo común

¿Porqué particularmente no convencionales? Por que lo común pasa fácilmente desapercibido, y es de especial interés que los mínimos extraordinarios sean sutiles pero observables y reconocibles, para así invitar a su continuo desarrollo. 

 

En resumen es la creación de pequeños laboratorios portables, en los que continuamente se pongan a un lado de la mesa lo que ya sabemos que son los grandes problemas y son nuestro diario vivir y nos "vandeamos" con ellos, y que el objeto de trabajo; con varios miembros de la organización, sean los pequeños, los que aparentemente no son graves, (el papel, la limpieza, los escritorios, esa bombilla que titila, el baño que chispeante mucho cuando se abre la llave, la puerta que suena feo, la contraluz de la tarde, el sueño que da después del almuerzo, etc.) y darles arreglo no como problemas, sino como retos.

En un próximo post te contaré como reconocerlos, como diseccionarlos, y metodos para encontrar un Minimo Extraordinario . Y vos amigo empresario, después de esta carta, ¿ya viste algún mínimo Extraordinario que sea un reto? Cuéntanos cual y entre todos le vemos alternativas y soluciones! 

Gracias

Un ServiatentoPsicoRespetuoso saludo
Edwin Bernal Holguin
@Hackoi

 

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